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Mascarillas Antivirus

Mascarillas Antivirus

Con los episodios que estamos atravesando actualmente en relación al Coronavirus (COVID-19) no está demás protegernos y al mismo tiempo proteger al resto de la gente. Si usamos una mascarilla antivirus evitaremos la propagación de la enfermedad, ya que esta no solo se propaga mediante el contacto físico sino también al estornudar o toser, de esta forma evitaremos que el COVID-19 se convierta en una pandemia.

Estos diseños son amigables con la piel y fáciles de transportar, la mayoría de las mascarillas adoptan un diseño ergonómico, que es más adecuado para la curva de la cara humana, haciendo que su cara se sienta más cómoda y suave. Al mismo tiempo, algunas máscaras se pueden plegar libremente y puedes ponerla fácilmente en tu bolsillo o mochila, lo cual es muy conveniente para llevar.

Están hechas de microfibra de alta calidad, que tiene buena elasticidad, resistencia al desgarro, durabilidad, comodidad y transpirabilidad, y es fácil de usar, adecuado para todo tipo de personas.

Protección contra el polvo, líquidos, gérmenes y clima. Proteja uno de sus activos más importantes, es decir, sus vías respiratorias.

Mascarilla frente al coronavirus. ¿Realmente la necesitas?

A causa de las noticias recientes, hemos visto un aumento innecesario en el uso de mascarillas en nuestro entorno cercano. Hay desabastecimiento y quienes realmente las necesitan (una persona con inmunodeficiencia, por ejemplo) tienen problemas para conseguirlas.

Como hay algo de confusión y mucha sobreinformación, queremos explicarte, como te hemos dicho antes, solo en el caso de que sea estrictamente necesario, los diferentes tipos que existen y su uso en un entorno hospitalario. Pero antes de entrar en materia, es IMPORTANTE que veas primero este vídeo, en el que explicamos las medidas higiénicas apropiadas para evitar el contagio del coronavirus.

¿Sabes cuáles son los principales tipos de mascarillas?

Por un lado, tenemos la mascarilla quirúrgica, que es la que vemos en ambientes clínicos. Tiene como objetivo proteger al paciente de una posible contaminación del personal sanitario, y que el aire exhalado sea filtrado lo máximo posible para evitar contaminar a las personas que tenemos cerca.

Al no estar diseñada para filtrar el aire inhalado, no puede considerarse EPI (Equipo de Protección Individual, de acuerdo con el Real Decreto 773/1997), porque no busca filtrar el aire que respiramos, sino filtrar el aire que expulsamos durante la respiración, al toser o estornudar.

Se clasifica por su eficacia en la filtración bacteriana (tipo I: <= 95% y tipo II: <= 98%) y de la presión de resistencia a las salpicaduras (tipo R: <= 120 mm de Hg), que protegería contra proyección de fluidos biológicos (por ejemplo, la sangre).

En cambio, la mascarilla que sí es EPI (equipo de protección individual) cumple otros requisitos de control y normas (Real Decreto 1407/2009), porque su finalidad es filtrar el aire inhalado, evitando que los contaminantes entren en nuestro sistema respiratorio.

La más parecida a la mascarilla quirúrgica es la mascarilla autofiltrante FFP (Filtering Face Piece), capaz de filtrar partículas y aerosoles (micro gotitas).

Para comprender mejor esta tabla, descárgate la guía para la selección de equipos de protección respiratoria.


¿Cómo podemos comprobar el ajuste correcto de la mascarilla?

Es importante que la mascarilla sea la adecuada para el riesgo frente al que nos protegemos, y que se ajuste a nuestras características físicas. Debe ser adecuada a nuestra fisionomía, a nuestro rostro, y debe ajustarse perfectamente para evitar que el aire que pueda estar contaminado pase entre nuestra cara y la mascarilla, eludiendo el material de filtración que evitaría que estuviéramos expuestos al riesgo.

Es muy importante concienciar sobre la comprobación de un buen ajuste en la mascarilla, porque si no ajusta bien no protege. Debemos ser capaces, por tanto, de sensibilizar a los responsables o mandos para que tengan en cuenta:

El nivel de protección de la persona en función de sus características físicas.
La selección del equipo que se ajuste mejor al usuario en cuanto a tallas y a modelos.
La importancia de un ajuste correcto mediante un test de ajuste

¿Qué métodos de ajuste conocemos?:

Método cualitativo: el trabajador será expuesto a un producto determinado (entre los que destacan la sacarina o el Bitrex), y está basado en los sentidos del usuario.
Método cuantitativo: mediante un método cuantitativo, mediremos las posibles fugas que tiene el equipo.

Ambos métodos comprueban el ajuste realizando 7 ejercicios de un minuto cada uno, que son:

Respirar de forma normal.
Respirar profundamente.
Mover la cabeza de un lado a otro.
Mover la cabeza arriba y abajo.
Leer o hablar en voz alta.
Flexionar el cuerpo por la cintura.
Volver a respirar de forma normal.

La finalidad de la mascarilla quirúrgica, por su diseño, es adecuada para evitar que quien la porta pueda contaminar a su entorno. Su tejido recoge las microgotas que podemos exhalar al respirar, pero es más difícil que retenga todas las partículas existentes en el ambiente cuando inhalamos, ya que no sella su perímetro.

Las mascarillas que son EPI tienen que cumplir unos requisitos específicos para evitar la inhalación de contaminantes (en este caso polvo y microgotas). Y en muchas ocasiones se diseñan con válvulas de exhalación para favorecer la respiración y eliminar el calor de nuestro aliento. También existen algunas mascarillas que cumplen las dos normas y permiten su uso como EPI y como mascarilla sanitaria (éstas no disponen de válvula de exhalación).

En conclusión, en los hospitales se utilizan:

– Mascarillas quirúgicas para aquellas personas contagiadas o que puedan estarlo, para evitar contagiar a otras personas.
– Mascarillas autofiltrantes FFP2 o FFP3 para personal sano que pueda estar en contacto con personas contagiadas o que puedan estarlo, para evitar contagiarse.
– Mascarillas autofiltrantes FFP3, para personal sanitario que realice con pacientes procedimientos que generen aerosoles, como la intubación traqueal, la traqueotomía, la reanimación cardiopulmonar, etc.

Estas medidas SIEMPRE deben estar acompañadas con otras como el lavado de manos, etc.